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Spirit Airlines cierra operaciones tras fracasar rescate financiero y deja el fin de una era del bajo costo en EE.UU.

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La aerolínea estadounidense de bajo costo Spirit Airlines anunció el cierre progresivo e inmediato de sus operaciones luego del fracaso de las negociaciones con el gobierno de Estados Unidos para concretar un rescate financiero de última hora que buscaba evitar la desaparición de la compañía y preservar miles de empleos.

En un comunicado, la empresa confirmó la cancelación de todos sus vuelos y la suspensión de su servicio de atención al cliente, marcando el final de una aerolínea que durante 34 años fue símbolo de los viajes de bajo costo en Estados Unidos.

“Con gran pesar, Spirit Airlines ha iniciado el cese ordenado de sus operaciones el 2 de mayo de 2026, con efecto inmediato”, indicó la compañía, que llegó a convertirse en 2025 en la octava aerolínea más grande del país por número de asientos y alcanzó cerca del 5 % del mercado aéreo estadounidense en su momento de mayor auge.

El cierre representa un duro golpe para el presidente estadounidense Donald Trump, quien se implicó personalmente en los esfuerzos para salvar la compañía mediante un paquete de ayuda estimado en 500 millones de dólares. Sin embargo, el mandatario ya había mostrado escepticismo sobre la viabilidad del acuerdo al considerar que ninguna institución había logrado estructurar “un buen plan” que convenciera a los acreedores.

El secretario de Transporte, Sean Duffy, aseguró que el Gobierno intentó encontrar compradores para la aerolínea, aunque sin éxito. “¿Qué es lo que comprarían? Si nadie quiere comprarlos, ¿por qué lo haríamos nosotros?”, declaró.

Duffy también responsabilizó a las “políticas radicales” de la administración del expresidente Joe Biden y del exsecretario de Transporte Pete Buttigieg por haber bloqueado en 2024 la fusión entre Spirit y JetBlue, una operación que, según afirmó, pudo haber evitado el colapso financiero de la aerolínea.

Aunque Spirit ya arrastraba problemas económicos desde la pandemia, el incremento acelerado del precio del combustible tras la guerra en Irán terminó agravando su situación. La compañía había elaborado un plan de reestructuración basado en previsiones de combustible muy inferiores a los precios reales alcanzados este año. Para finales de abril, el galón de combustible para aviones llegó a costar 4,51 dólares, casi el doble de lo proyectado por la empresa.

La aerolínea también enfrentaba un cambio en las preferencias de los pasajeros, cada vez menos interesados en el modelo ultrabajo costo caracterizado por tarifas económicas, pero con menos servicios y comodidades a bordo.

Según la firma de análisis Cirium, Spirit tenía programados más de 4.100 vuelos domésticos entre el 1 y el 15 de mayo, con más de 800.000 asientos disponibles. Solo en febrero había transportado 1,7 millones de pasajeros dentro de Estados Unidos.

Tras el anuncio del cierre, el Departamento de Transporte puso en marcha un programa de ayuda de emergencia para empleados y viajeros afectados. Varias aerolíneas, entre ellas United Airlines, Delta Air Lines, Southwest Airlines y American Airlines, ofrecerán tarifas reducidas y facilidades para los pasajeros de Spirit cuyos vuelos fueron cancelados.

Mientras tanto, compañías de bajo costo como JetBlue y Frontier Airlines podrían beneficiarse de la salida de Spirit del mercado. JetBlue ya anunció la expansión de varias rutas desde Fort Lauderdale, uno de los principales centros de operaciones de la desaparecida aerolínea de los emblemáticos aviones amarillos.

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