Este 2 de mayo tuvimos la oportunidad de participar en la tradicional Fiesta de las Mayas en Colmenar Viejo, una celebración cargada de simbolismo, color y sentido comunitario que cada año mantiene viva una de las expresiones culturales más emblemáticas de la primavera madrileña.

Esta fiesta, cuyo origen se sitúa entre antiguas celebraciones populares vinculadas al renacer de la naturaleza y los ciclos agrícolas, continúa siendo una manifestación cultural de gran valor patrimonial.

La festividad reunió a vecinos y visitantes alrededor de los altares decorados con flores, donde cinco niñas, convertidas en “Mayas”, representaban la llegada de la primavera y la fertilidad de la tierra, evocando una tradición popular que se remonta al siglo XVI y que ha logrado preservarse gracias al compromiso de toda la comunidad.
Entre música, bailes y un ambiente festivo, las calles de Colmenar Viejo se llenaron de alegría y participación colectiva. Familias enteras, grupos culturales y residentes se integraron fortaleciendo así el sentido de identidad y pertenencia entre generaciones.
Participar en esta experiencia fue también una forma de acercarnos a las tradiciones que enriquecen la vida cultural de España y de comprobar cómo las expresiones populares siguen siendo espacios de encuentro, memoria y celebración colectiva.
El «cepillado» parte de la tradición de las Mayas

Uno de los momentos más característicos y singulares de la fiesta es el llamado “cepillado”, una costumbre en la que las niñas que forman parte del cortejo de las Mayas, con hermosos cepillos adornados lo pasan por las mangas de vecinos y visitantes diciendo la frase: «Para la Maya, para la Maya, que es bonita y galana».
El cortejo de niñas luego de la expresión que forma parte del folclore de la festividad, entrega un ramito de romero preparado previamente y por el gesto reciben alguna que otra moneda, que luego echan, cual ofrenda, en una vasija que se encuentra frente a las Mayas y que al final de la fiesta se reparte entre todas las niñas que participan.
Este gesto simbólico logra mantener viva una costumbre popular y crea un vínculo cercano entre la comunidad y la celebración, reforzando el carácter participativo y familiar que distingue el momento.
La Fiesta de las Mayas como Bien de Interés Cultural
En la categoría de Patrimonio Inmaterial por su valor histórico, social y etnográfico dentro de las tradiciones populares españolas las Fiestas de las Mayas ha sido reconocida como Bien de Interés Cultural (BIC)
Este reconocimiento protege las manifestaciones culturales que forman parte de la identidad colectiva de una comunidad y que han sido transmitidas de generación en generación, conservando prácticas, símbolos y expresiones que fortalecen la memoria cultural de los pueblos. En el caso de esta festividad, su estrecha relación con los ciclos de la primavera, la participación comunitaria y la preservación de rituales tradicionales han sido elementos clave para su valoración patrimonial.
Para que una tradición sea declarada Bien de Interés Cultural debe cumplir diversos criterios establecidos por las administraciones culturales, como son:
Valor histórico
Artístico
Antropológico o social relevante
Mantener un arraigo real dentro de la comunidad
Representar una manifestación cultural singular digna de protección y conservación
Que está viva y que es permanente y que existe transmisión intergeneracional

Deja un comentario