Planear, comprar y viajar. Para mí eran los tres pasos que el turista realizaba cuando imaginaba conocer un nuevo destino. Sin embargo, Luis Polo Roa de Panamá, nos abrió los ojos informándonos que el visitante tiene 8 etapas, siendo “sueña” el inicio. Y no es para menos, soñar con ir a Tanzania, Australia, Indonesia o Brasil es hacer un mapa de sueños viajeros a corto y mediano plazo.

Para ejecutar hay que “planear”. Planificar un viaje conlleva elegir los vuelos, definir los hoteles, verificar las excursiones y buscar información del lugar. No es solo llegar y decir “¡Aquí estoy, Nueva York!”, es contar con un plan que dará una idea de cuánto gastarías y las actividades que realizarás durante los días de descubrimiento.
Pero, ¿Reservar una mesa? Claro que sí. Muchos lugares, principalmente en New York, París y Bruselas, recomiendan reservar las entradas para visitar los museos, parques de atracciones y restaurantes.
“Ultima”, es llevar a cabo las últimas acciones necesarias antes de viajar. Verificar el horario de vuelo, confirmar las reservas, asegurar el pasaporte, cambiar las divisas y limpiar la memoria del celular para capturar cientos de fotografías.
¿Viajar? ¡Viajar! Nos encanta escuchar al piloto exclamar: Queridos pasajeros, ¡Bienvenidos a Santorini! ¡Bienvenidos a Ciudad de México! ¡Bienvenidos a Santo Domingo! El corazón nos salta de alegría y gozo, los pies quieren salir corriendo y la sonrisa no se borra. ¡Hay que vivir!

Y justamente este es nuestro siguiente paso, ¡Vive! En México, «buscando a Nicanor», que no fue más que hacer senderismo tras los pasos de un lugareño que alguna vez se llamó Nicanor y que mientras lo hacíamos nos preguntamos qué tanto se puede ofrecer esta ruta como un atractivo turístico; Cristina Rosario me dijo: “Tienes que vivir la experiencia, porque tú tienes que contar la historia. No otra persona. Las personas deben escucharte”. Y desde ese momento, con más fuerza, ahínco y perseverancia he decidido vivir el momento, capturar fotografías y videos para el recuerdo.
Después de unos días conociendo un nuevo destino debemos regresar a nuestra tierra natal y, luego de ordenar el cesto de ropa sucia, pegar los pines en la nevera, archivar las fotos y videos llega la añoranza y el recuerdo, otra de las etapas de los viajes.
Pero el ciclo de vida de un viaje culmina, para todo mundo, pero sobre todo cuando eres periodista, cuando comunicas lo vivido. Dónde fue, cómo fue, cuánto gastó, cumplió las expectativas o superó la ficción, en fin, comunicar para que se realice esos 360 grados en el ciclo de los viajes.
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