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De habitaciones a experiencias: el nuevo reto del turismo en República Dominicana

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En entrevista con El Economista, Jacqueline Mora, viceministra técnica del Ministerio de Turismo de la República Dominicana, explicó que el principal desafío del país ya no es únicamente aumentar la llegada de visitantes, sino lograr que ese crecimiento se traduzca en una mayor derrama económica.

“El turismo representa alrededor del 7% del PIB de manera directa y cerca del 20% si se considera su efecto ampliado. Sin embargo, el nuevo punto crítico es elevar la calidad del producto no hotelero, justo donde el turista decide salir, consumir y convivir con la comunidad”, afirmó.

Este cambio de enfoque se refleja en el comportamiento del visitante. Mientras antes apenas un 12% de los turistas salía de los hoteles, hoy esa cifra ronda el 63%, transformando por completo la dinámica del destino. En este nuevo escenario, factores como la movilidad interna, la seguridad, la calidad del servicio, el idioma, la gastronomía y la oferta cultural adquieren un papel determinante.

“Ya no basta con tener habitaciones, playa y paquetes. El gran reto es lograr que el turista salga, gaste más y se conecte con el destino”, subrayó Mora.

Datos recientes respaldan esta tendencia: el 71% de los viajeros realiza actividades fuera del alojamiento, el 63% está dispuesto a pagar más por experiencias auténticas y personalizadas, el 91% asegura que volvería al país y el 68% lo recomendaría. Asimismo, el 92% reportó una experiencia gastronómica positiva, mientras que el 60% afirmó que la cocina dominicana cumplió o superó sus expectativas.

En este contexto, la funcionaria destacó que la gastronomía y las vivencias locales están ganando protagonismo dentro de la propuesta turística del país.

Cuatro pilares estratégicos

Mora explicó que la estrategia turística dominicana se sustenta en cuatro ejes fundamentales:

-El primero es la inteligencia de mercado, orientada a entender el comportamiento del turista en tiempo real y tomar decisiones basadas en datos.

-El segundo son las alianzas internacionales, clave para fortalecer la promoción.

-El tercero es la conectividad aérea, impulsada por incentivos y nuevas regulaciones para facilitar rutas y operaciones.

-El cuarto es la diversificación, que busca ampliar la oferta más allá del tradicional sol y playa hacia segmentos como el turismo de montaña, deportivo, cultural y de reuniones.

Calidad como nueva fase

De cara al futuro, la viceministra señaló que el país avanza hacia un turismo de mayor valor, con énfasis en los segmentos de lujo y semilujo. En este proceso, destacan inversiones y expansiones de marcas internacionales como Aman, Rosewood, Four Seasons y St. Regis, así como nuevos proyectos enfocados en turismo náutico y experiencias exclusivas.

No obstante, Mora enfatizó que el objetivo no se limita al crecimiento del inventario hotelero, sino a elevar la calidad integral del destino. “Hoy no vendemos solo habitaciones frente al mar, vendemos narrativa, confianza, movilidad, experiencias y reputación digital”, explicó.

Finalmente, reiteró la idea central de esta nueva etapa: “El gran reto no es sólo crecer en llegadas, sino elevar la calidad de la experiencia para que el turista salga del hotel, gaste más y se conecte con el destino”.

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