Conocer la Mezquita-Catedral de Córdoba es también acercarse a quienes trabajan cada día para estudiarla, conservarla y transmitir su historia. Durante nuestra visita tuvimos la oportunidad de conversar con tres voces vinculadas al Cabildo Catedral que permiten aproximarse al monumento desde perspectivas diferentes y complementarias: la investigación arqueológica, la gestión institucional y la divulgación de un patrimonio vivo.
Raimundo Ortiz, arqueólogo del Cabildo Catedral; Joaquín Alberto Nieva García, presidente del Cabildo; y José Juan Jiménez Güeto, portavoz, nos ofrecen tres miradas sobre un mismo espacio, su historia, su presente y los retos de su conservación y proyección hacia el futuro.
ENTREVISTA A D. JOAQUÍN ALBERTO NIEVA – Presidente del Cabildo de Córdoba

Después de conocer la Mezquita-Catedral de su mano, me gustaría empezar por una cuestión más personal: ¿qué significa para usted presidir el Cabildo y asumir la responsabilidad de custodiar un monumento con esta dimensión histórica, religiosa y cultural?
Presidir una institución que tiene más de 800 años de historia es, sin lugar a dudas, una responsabilidad enorme pues supone continuar la labor que mis hermanos capitulares han venido haciendo durante este tiempo y que ha permitido que un edificio tan especial como la Mezquita-Catedral haya llegado hasta nosotros con este grado de conservación y, sobre todo, como experiencia viva de la comunión entre patrimonio y fe.
La Mezquita-Catedral es el resultado de siglos de historia y de la convivencia de diferentes etapas y culturas. ¿Cómo se gestiona el equilibrio entre su condición de templo vivo y la conservación y difusión de un patrimonio de valor universal?
Se gestiona desde varios aspectos. En primer lugar, teniendo claro que la Mezquita tiene una doble dimensión patrimonial y turística y espiritual. En el primer ámbito, el Cabildo dedica cada año un importantísimo esfuerzo en mantener y conservar el edificio en perfecto estado, con una labor permanente de cuidado, mejora y rehabilitación de todos los espacios. En el segundo ámbito, el Cabildo vela porque el templo siga atendiendo las necesidades de los católicos de todo el mundo que acuden a él. No debemos olvidar que estamos en el primer templo de la Diócesis, en el que no ha dejado de ofrecerse culto de manera ininterrumpida desde hace más de 800 años.
Más allá de lo que puede apreciar cualquier visitante, ¿cuál considera que es el aspecto de la Mezquita-Catedral que todavía necesita ser mejor conocido o comprendido por quienes llegan a Córdoba?
Creo que quienes vienen a Córdoba conocen lo que supone la Mezquita-Catedral, quizás el reto está más en ampliar el radio de acción de nuestra labor de promoción para que vengan más personas a conocer un edificio que es historia de la humanidad y un ejemplo de convivencia a través de los siglos. Eso, en tiempos convulsos como los actuales, es quizás un mensaje en el que tengamos que incidir.
Un monumento de esta importancia exige una labor permanente de conservación, investigación y restauración. ¿Cuáles son hoy los principales retos que afronta el Cabildo en ese ámbito?
Nosotros vivimos en un estado permanente de mejora para poner a disposición de los más de dos millones de visitantes que acuden cada año al edificio lo encuentren en un estado perfecto. Ahora mismo tenemos tres vías de actuación prioritarias. En primer lugar, recuperar la zona que se vio afectada por el incendio de agosto de 2025 y que en la actualidad ya se ha recuperado en más de un 80%. En segundo lugar, hay un proyecto de enorme relevancia para la rehabilitación de la zona de la Macsura. Es un proyecto de más de 15 años entre sus planteamiento y ejecución con el que vamos a devolver aún más brillo a un lugar de máxima relevancia y del que se están obteniendo además descubrimientos científicos que van a dar mucho que hablar. El tercer gran proyecto que llevamos a cabo desde hace años es la rehabilitación de las diferentes fachadas exteriores del edificio. Acabamos de mostrar al público la fachada de San Ildefonso y hemos iniciado las labores para recuperar el aspecto de la fachada de San Nicolás. Por último, estamos inmersos en la recuperación de la Capilla Real, en la que hemos recibido apoyo del Gobierno a través del 1% cultural.
Usted procede además del mundo del Derecho y ha desarrollado una trayectoria profesional muy distinta antes de asumir esta responsabilidad. ¿Qué le ha aportado esa formación jurídica y esa experiencia profesional a su manera de ejercer la presidencia del Cabildo?
Mi manera de ejercer la presidencia va vinculada a mi concepción de que todos somos importantes para hacer de la Mezquita-Catedral el lugar relevante que es. Mi formación jurídica me permite abordar aspectos legales que puedo conocer mejor que otros compañeros, pero mi presidencia no deja de tener como objetivo que los anhelos y consensos de mis hermanos capitulares lleguen a buen puerto y que Córdoba pueda aprovechar el impulso que le supone contar con un edificio como éste.
Y, para terminar, después de tantos años vinculado a Córdoba y a este monumento, si tuviera que transmitir una sola idea a alguien que visita por primera vez la Mezquita-Catedral, ¿con qué le gustaría que se quedara al salir?
Con que la Mezquita-Catedral es un lugar de encuentro, de diálogo y de paz en el que el Cabildo Catedral dedica todos los esfuerzos necesarios para que todo el que acuda a él se vea acogido y se sienta bien recibido.
ENTREVISTA A D. JOSÉ JUAN JIMÉNEZ GÜETO – Portavoz del Cabildo de Córdoba

Durante nuestra visita hemos podido conocer no solo la Mezquita-Catedral, sino también algunos espacios vinculados al funcionamiento del propio Cabildo. Para quien no conoce bien la institución, ¿qué es exactamente el Cabildo Catedral y cuál es su papel en la vida y conservación de este monumento?
El Cabildo Catedral es el órgano que rige el día a día de la Mezquita-Catedral. Está formado por 20 canónigos, a modo de un senado, que eligen entre ellos a su presidente. Su función es velar por: el culto, la caridad y la cultura. Y entre sus mayores responsabilidades está cuidar del mantenimiento de la Mezquita-Catedral desde el punto de vista patrimonial, como heredero de un edificio que es patrimonio de la humanidad, y desde la perspectiva de la fe, ya que es el principal templo de la Diócesis de Córdoba. El Cabildo Catedral destina el 30% de los ingresos al mantenimiento y conservación sin contar las obras extraordinarias que ocupan varios ejercicios como puede ser en la actualidad la restauración del Mihrab. No podemos olvidar que el Cabildo Catedral se constituye en el año 1239, es decir, dos años después de que sea consagrada como Catedral la Antigua Mezquita Aljama, el 29 de junio de ese año se reinstaura el nuevo Obispo y el Cabildo Catedral, institución más antigua de la ciudad que vela ininterrumpidamente durante 8 siglos hasta la actualidad por el cuidado de este templo, hoy de Valor Excepcional declarado por la UNESCO en 2016 en Doha, y en 1984 Patrimonio de la Humanidad.
Usted nos ha acompañado durante buena parte de nuestra visita y hemos podido descubrir espacios y detalles que normalmente pasan desapercibidos para el visitante. ¿Qué cree que es necesario conocer para comprender realmente la dimensión de la Mezquita-Catedral?
Creo que es fundamental conocer que la Mezquita-Catedral es un monumento único en el mundo. El único lugar en el que coexisten la herencia visigoda, el esplendor omeya y la historia del cristianismo. Un lugar de convivencia, respeto y diálogo en el que se han ido superponiendo expresiones artísticas y de fe para constituir un edificio patrimonio de la humanidad. Un lugar en el que desde hace más de 800 años se mantiene el culto cristiano a diario sin haber fallado ni un solo día. Y le diría algo más, es aquello que hoy denominamos intangibles, la apuesta del Cabildo Catedral por la sostenibilidad, la inclusión y la accesibilidad universal nos permite captar unas experiencias maravillosas que hoy denominamos intangibles: es el rumor del agua en el patio de los naranjos en un amanecer o atardecer, embriaga disfrutar en primavera del aroma azahar que desprenden la flor de los naranjos, es el piar de las aves que beben en el atardecer en la fuente del olivo, el alma se arrebata y se eleva a lo más alto en el transcurrir por ese inmenso bosque de columnas que presencializa en un instante una historia milenaria en el silencio y en la penumbra de la noche, y la eclosión de la luz en el crucero que nos permite escapar de la realidad de este mundo y nos permite soñar con algo nuevo y esperanzador. Es difícil que me pueda quedar con algo en concreto, porque cada día no deja de sorprenderme un rincón, un capitel, una moldura, una oquedad… porque estamos ante un templo vivo que cada día te muestra algo nuevo y distinto. En sí mismo es inabarcable, es expresión de belleza y eternidad.
Estamos ante un monumento que es, al mismo tiempo, lugar de culto, patrimonio histórico y uno de los grandes referentes turísticos de Córdoba. ¿Cómo se consigue conciliar diariamente esas tres dimensiones?
No es fácil. Todo es posible en un equipo de sacerdotes y laicos muy bien preparados que trabajamos con honestidad, responsabilidad y dedicación. Un equipo que tiene como objetivo no solo el resultado del trabajo bien hecho, sino que este, lo realizamos después de un proceso de escucha y participación de toda la sociedad civil porque estamos convencidos de que todo suma y nos ayuda a llevar a cabo esta responsabilidad, que hacemos con total transparencia y en verdad. Es nuestra máxima: la participación y transparencia. Manteniendo una política de escucha permanente a la sociedad y de cuidado extraordinario del magnífico tesoro que tenemos en nuestras manos. Y, por supuesto, gracias al trabajo de un equipo de mantenimiento, seguridad, administración y comunicación que siempre está dispuesto a responder a cuantas eventualidades se nos puedan presentar. Hoy donde se debate el difícil equilibrio del turismo y la convivencia local, el cabildo ha puesto en marcha muchas otras experiencias como la Ruta de la Iglesias Fernandinas que nos permiten generar vida en el casco histórico de nuestra ciudad y armonía y nuevas experiencias en aquellos que nos visitan. Y como bien plantea, ni la actividad cultural, ni la turística debilitan el fin primordial de este templo, Catedral de la Diócesis de Córdoba, donde el Culto es una prioridad fundamental ya que es el epicentro religioso de toda la diócesis de Córdoba. Por difícil que sea comprender esta realidad, gracias al gran equipo que tenemos, hemos podido armonizar, el culto, la dimensión patrimonial y el impacto turístico de este lugar encontrando un equilibrio que nos permite que sea aún más y mejor la experiencia de quien nos visita y comparte este inmenso tesoro.
Desde dentro del Cabildo, ¿cuáles considera que son hoy los principales retos para preservar este patrimonio y, al mismo tiempo, transmitirlo adecuadamente a las futuras generaciones?
El reto principal es hacer llegar a los ciudadanos del futuro el mismo edificio que nosotros recibimos, mejorando y recuperando aquello que sea posible. Es una enorme responsabilidad la que tenemos en nuestras manos ya que estamos ante un monumento con 1.200 años de antigüedad.
Sencillamente, desde el periodo de la Ilustración, el cabildo Catedral se ha esforzado en recuperar la autenticidad y verdad del edificio sin ambages algunos y dejando la huella de todos los periodos históricos tantos arquitectónicos como artísticos. Es un edificio con múltiples capas que nos cuentan un pasado histórico, arquitectónico, artístico, cultural y religioso que nos permite no solo conocer nuestra historia sino la vivencia y experiencia de múltiples comunidades a lo largo de la historia que nos ayuda a interiorizar el presente y colaborar en dejar un legado incorruptible a las próximas generaciones. Un espacio de encuentro, diálogo y trascendencia.
Después de tantos años vinculado a este lugar, ¿hay algún espacio, detalle o momento dentro de la Mezquita-Catedral que siga emocionándole especialmente y que recomendaría observar con otros ojos a quien la visita?
Es imposible quedarse con un lugar concreto. Creo que la Mezquita-Catedral es tan magnífica e impresionante que cada día te descubre cosas nuevas, miradas, colores, luces. Llevo 20 años de canónigo, más todos los anteriores en los que venía por aquí, y no hay día en el que no encuentre algo especial y diferente del anterior. La Mezquita-Catedral es un todo, un diálogo de historia, cultura y religión de tal calibre que no me gustaría reducir su disfrute a un aspecto concreto.
Pero si tuviera que quedarme con algo sería el silencio, el aroma azahar, el susurro del agua en la fuente del olivo o en la de caño gordo, el colorido del amanecer y atardecer, y sobre todo, perderme en el infinito bosque de columnas y elevar los ojos al cielo en el crucero de la Catedral. La Mezquita Catedral es una locura cada día que embriaga todos los sentidos y arroba el alma.
ENTREVISTA A D. RAIMUNDO ORTIZ – Arqueólogo del Cabildo

¿Cómo llega usted a convertirse en arqueólogo de un monumento tan excepcional como la Mezquita-Catedral de Córdoba?
Soy arqueólogo por vocación, de pequeño me gustaba mucho la arqueología, así que decido estudiar la carrera y, posteriormente hago el doctorado. Tengo algo mas de 25 años de experiencia y me surge la oportunidad de trabajar aquí, antes había trabajado en el Ayuntamiento, tambien como profesional libre en empresas varias. Me especialicé en gestión de datos y en arqueología de la arquitectura y, precisamente es por esa experiencia como arqueólogo especializado en arquitectura, que me contacta el cabildo.
Cuando se interviene en un edificio con tantos siglos de historia, ¿cuál es exactamente el papel del arqueólogo dentro de un proyecto de restauración?
El equipo que forma parte del cabildo, a nivel técnico, esta formado por tres elementos: los arquitectos, el equipo de restauración y, por último, tenemos la parte de la arqueología.
Nosotros trabajamos siempre en grupo y cada uno se encarga de una parte de su área. Los arquitectos se encargan de la restauración estructural, de la parte que podemos decir mas importante, que el edificio se conserve y no se caiga. La restauración lo que hace es la parte mas delicada, es decir, lo que se ve, soporte, si existe decoraciones, mantener el revestimiento y, nosotros, lo que hacemos es la investigación histórica de lo que aparece en esos proyectos de restauración y conservación. Investigamos, recogemos la información que podamos ver (tipos de revestimiento, tipos de muro, alteraciones, modificaciones), lo vamos recogiendo y lo añadimos al conocimiento que se tiene de la historia del edificio.
Después de tantos años trabajando en la Mezquita-Catedral, ¿hay algún hallazgo o descubrimiento que le haya sorprendido especialmente o que haya cambiado la forma de entender el monumento?
Cualquier información que nosotros encontremos, independientemente de la época, nos aporta más información y nos ayuda a obtener datos de épocas anteriores. Y la solución que adoptan para hacer algo, de una manera o de otra, nos puede informar sobre como era el elemento antes de que se actúe sobre él y sobre cómo era en épocas pasada.
Que nos puedes decir sobre la Mezquita – Catedral, sobre su historia.
Son tres fases fundamentales de ocupación. Ante la ciudad romana se construía hacia el río, sobre parte del solar de esa ciudad romana se implanta un complejo episcopal muy cercano al puente y al puerto, un lugar privilegiado por el paso del rio y el comercio que venía por el puerto. Ese complejo episcopal desaparece con la conquista islámica, se demuele y se construye, aprovechando parte de los materiales, la primera mezquita y tiene varias ampliaciones.
Lo que sabemos es que tenemos un gran hueco en el conocimiento del edificio entre el siglo X y el momento de la conquista cristiana de la ciudad y la transformación de la mezquita en templo católico, en catedral. No sabemos nada de lo que pasó entre el siglo X y el siglo XIII. Una de las grandes interrogantes que aún tenemos.
En el momento en que la mezquita se convierte y se va transformando en catedral católica, se le van cambiando los usos, por ejemplo, en una mezquita no se entierra a nadie y uno de los principios fundamentales de la iglesia y catedral cristiana es su uso funerario. Actualmente tenemos un proyecto para investigar todo esto, se conoce algo por los textos, pero a nivel material se conoce poco. Y esa misma transformación a culto católico supone una adaptación del edificio a esa nueva funcionalidad, puesto que los rezos islámicos no tienen que ver con las costumbres cristianas.
¿Qué queda todavía por descubrir de la Mezquita-Catedral? ¿Sigue este monumento guardando secretos que la arqueología puede ayudarnos a conocer?
Tenemos bastantes proyectos todavía abiertos. Los arqueólogos no nos dedicamos solo a investigar lo que hay en el subsuelo, sino que nuestro trabajo, fundamentalmente, se orienta hacia las técnicas y los métodos de la arquitectura y arqueología. Investigamos tanto lo que se ve para arriba como lo que se ve para abajo, tanto la tierra como lo construido, los revestimientos, cubiertas, muros, prácticamente todo. Y esos elementos que vamos describiendo se van asignando a fases.
Tenemos muchos proyectos siempre, muchas investigaciones, con datos interesantes.
Más allá del monumento… Las tres conversaciones ofrecen perspectivas diferentes de una misma realidad. La arqueología aporta las claves para seguir interpretando el pasado; el Cabildo asume la responsabilidad de conservar y gestionar el presente; y ambas miradas confluyen en un mismo desafío: garantizar que este patrimonio pueda seguir siendo conocido por las generaciones futuras.
Quizá esa sea una de las dimensiones menos visibles cuando contemplamos un gran monumento. Detrás de cada espacio restaurado, de cada hallazgo y de cada puerta que se abre al visitante existe el trabajo de personas e instituciones que investigan, toman decisiones y asumen la responsabilidad de preservar un legado excepcional.
La Mezquita-Catedral lleva siglos escribiendo su historia. Hoy, quienes la estudian, la conservan y la custodian, son también parte de ella. Este recorrido por córdoba y por la Mezquita – Catedral ha sido posible gracias a la invitación del Cabildo, al que agradecemos la oportunidad de conocer de cerca el monumento, su patrimonio y el trabajo de quienes contribuyen cada día a su estudio, conservación y difusión.
Michelle Germán, FIJET – Federación Mundial de Periodistas y Escritores de Turismo
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