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Sargazo pone en alerta las costas dominicanas ante la previsión de una temporada intensa en 2026

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La llegada de grandes cantidades de sargazo a las costas dominicanas vuelve a representar un desafío para el turismo y las comunidades costeras. La vicepresidenta ejecutiva de la Asociación de Hoteles y Turismo de la República Dominicana (Asonahores), Aguie Lendor, advirtió que para este 2026 se espera una presencia considerable de estas algas, por lo que consideró necesario continuar evaluando alternativas para reducir su impacto.

Lendor explicó que algunos hoteles ya han reforzado sus medidas de prevención, incluyendo la instalación de dobles barreras para contener el sargazo y evitar que grandes cantidades lleguen directamente a las playas utilizadas por los turistas.

Una respuesta que incluya al turismo y a las comunidades

La ejecutiva sostuvo que las soluciones que se adopten deben beneficiar tanto al sector turístico como a la población. En ese sentido, informó sobre la existencia de un gabinete encargado de analizar alternativas para enfrentar el fenómeno a lo largo del litoral dominicano.

“Se espera mucho sargazo”, afirmó Lendor, al destacar la necesidad de mantener una evaluación constante y buscar mecanismos que permitan responder de manera efectiva a la llegada de estas algas.

Su planteamiento cobra especial relevancia para un país cuya actividad turística depende en gran medida de sus destinos costeros. Según indicó, la República Dominicana cuenta con alrededor de 84,000 habitaciones hoteleras, entre las que están disponibles y aquellas que temporalmente se encuentran fuera de servicio.

Un fenómeno que trasciende las playas dominicanas

El desafío no es exclusivo del país. El denominado Gran Cinturón de Sargazo del Atlántico es una extensa concentración de algas flotantes que se desarrolla en aguas abiertas y puede desplazarse hacia las costas del Caribe, México y otras regiones tropicales.

Las observaciones satelitales permiten a científicos y autoridades ambientales monitorear estas acumulaciones y estudiar su desplazamiento. La magnitud y ubicación del sargazo pueden variar de acuerdo con factores como las corrientes oceánicas, la temperatura del agua y la disponibilidad de nutrientes.

Aunque el sargazo cumple funciones dentro del ecosistema marino al servir de refugio y fuente de alimento para diversas especies, su acumulación masiva en las costas puede generar efectos ambientales y económicos.

El impacto sobre el turismo

Cuando grandes cantidades de algas llegan a las playas y comienzan a descomponerse, pueden afectar la calidad de la experiencia de los visitantes y aumentar los costos asociados con su recolección y disposición.

Para los destinos turísticos del Caribe, el manejo del sargazo se ha convertido así en una tarea permanente que requiere combinar sistemas de contención, recolección, monitoreo científico y estrategias de aprovechamiento.

En el caso dominicano, las medidas implementadas por establecimientos hoteleros forman parte de una respuesta más amplia que busca preservar las playas y reducir las consecuencias sobre la actividad turística.

Monitoreo y búsqueda de soluciones

El seguimiento mediante imágenes satelitales constituye una herramienta para observar la evolución del cinturón de sargazo y mejorar la capacidad de anticipar su desplazamiento hacia determinadas zonas. Sin embargo, predecir con exactitud cuánto sargazo llegará a cada playa continúa siendo un reto.

Ante esta realidad, el desafío para República Dominicana y otros destinos del Caribe consiste en desarrollar soluciones que no se limiten a retirar las algas de las playas, sino que permitan proteger el ecosistema, reducir los costos para el sector turístico y generar beneficios para las comunidades costeras.

La previsión de una temporada intensa en 2026 vuelve a colocar el sargazo en el centro de la agenda turística y ambiental, mientras autoridades, sector privado y especialistas buscan alternativas para enfrentar un fenómeno que trasciende las fronteras y afecta a buena parte del Caribe.

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