El turismo atraviesa una etapa de profunda transformación marcada por los desafíos ambientales, la innovación tecnológica y los cambios sociales. Ante este escenario, ONU Turismo y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) han desarrollado una nueva herramienta de conocimiento destinada a ayudar a los responsables de la toma de decisiones a construir sistemas turísticos más adaptables, inclusivos y sostenibles.
El documento plantea que la sostenibilidad turística no puede limitarse a reducir el impacto ambiental de los destinos, sino que requiere cambios en la forma en que se toman las decisiones, se distribuye el poder y se utilizan los recursos y la información.
El análisis reúne evidencia procedente de tres fuentes: una evaluación global de 18 prácticas emergentes desarrolladas por seis grupos de actores —entre ellos autoridades de destino, comunidades, pequeñas y medianas empresas, plataformas, observatorios y socios para el desarrollo—; la experiencia de 40 Laboratorios Aceleradores del PNUD y las buenas prácticas identificadas en 30 destinos reconocidos por ONU Turismo como Mejores Pueblos Turísticos.
A partir de esta investigación fueron seleccionados 13 estudios de caso para un análisis más profundo. Los resultados permitieron identificar cuatro patrones de transformación que, según el documento, están apareciendo de manera recurrente en los destinos que avanzan hacia modelos turísticos más sostenibles.
Cuatro cambios para transformar el turismo
El primero es que la gestión sostenible necesita capacidad institucional. Para ONU Turismo y el PNUD, no basta con disponer de estrategias o planes turísticos: los destinos necesitan instituciones capaces de coordinar a los diferentes actores, tomar decisiones y convertir los diagnósticos en acciones concretas.
El segundo plantea que la inclusión requiere redistribuir el poder. Las comunidades locales no deberían limitarse a participar como beneficiarias de la actividad turística, sino asumir un papel protagonista en la gestión y en las decisiones que afectan al desarrollo de sus territorios.
El tercer patrón está relacionado con la economía circular. El documento considera que la circularidad debe entenderse como una estrategia económica y no únicamente como una medida ambiental. Esto implica replantear las cadenas de valor para reducir desperdicios, aprovechar mejor los recursos y generar nuevas oportunidades económicas.
El cuarto se refiere a los datos y la inteligencia artificial. Para ambas organizaciones, disponer de información no es suficiente: los sistemas de datos y las nuevas tecnologías deben utilizarse para facilitar la colaboración entre los distintos actores y permitir que la información se traduzca en decisiones y acciones colectivas.
Cuatro áreas para experimentar e innovar
Estos cuatro patrones se convierten en cuatro grandes ámbitos de oportunidad para la investigación, el desarrollo y la inversión: la gestión de los destinos turísticos, el empoderamiento de las comunidades, las cadenas de valor circulares y los sistemas de datos e inteligencia artificial.
Cada área incorpora preguntas de aprendizaje destinadas a orientar la experimentación, el diseño de políticas públicas y las decisiones de inversión.
El documento defiende, además, que el turismo sostenible avanza con mayor rapidez cuando la experimentación forma parte de la propia gestión del destino. Para ello propone herramientas como diagnósticos compartidos, nuevos mecanismos de gobernanza, acceso más inclusivo a los mercados y sistemas capaces de convertir la información disponible en respuestas concretas.
En este modelo, las comunidades ocupan un lugar central como protagonistas y gestoras del desarrollo turístico, mientras que los organismos y socios internacionales desempeñan una función de integración, conectando las innovaciones desarrolladas a nivel local con las políticas públicas y los mecanismos de financiación internacionales.
La propuesta de ONU Turismo y el PNUD apunta así hacia un cambio de paradigma: un destino turístico sostenible no se define únicamente por su capacidad para atraer visitantes, sino también por su capacidad para generar valor económico, social y ambiental de manera duradera.
El producto de conocimiento busca servir como una herramienta de aprendizaje estratégico para que gobiernos, destinos, empresas, comunidades y otros actores puedan experimentar, adaptar políticas y desarrollar soluciones frente a los nuevos desafíos del turismo mundial.
Fuente: ONU Turismo y Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
Deja un comentario