Sin lugar a dudas, Madrid es una de las ciudades con más atractivos emblemáticos, de esos que cuando ves en una película, serie o anuncio dices a viva voz: esa es la capital de España.
¿No me crees? Aquí te lo demuestro.
Plaza del Sol
Este lugar alberga otros atractivos turísticos icónicos en sí mismos, como el Km 0, el Oso y el Madroño, el letrero del Tío Pepe, La Mallorquina y la Casa de Correos, el edificio más antiguo de la plaza, cuyo reloj marca las doce campanadas en Nochevieja (31 de diciembre) y ante el que se congregan cada año más de 15.000 personas, aproximadamente.
¿Por qué Plaza del Sol? Porque su forma semicircular y las calles que la rodean hacen que, vista desde arriba, parezcan los rayos del sol. Estas calles son:
- Calle de las Carretas
- Calle del Correo
- Calle Mayor
- Calle del Arenal
- Calle de la Montera
- Calle de Preciados
- Calle de Alcalá
- Calle de Espoz y Mina
- Carrera de San Jerónimo
El Oso y el Madroño

Es imposible venir a esta ciudad y no decir: “¡Párate ahí!” para hacerte una foto frente a esta escultura. En la época medieval, Madrid era una villa rodeada de árboles y osos; de ahí el valor simbólico de este atractivo turístico, que forma parte incluso del escudo de la ciudad.
La escultura de la osa y el madroño fue colocada en la Puerta del Sol a inicios de 1967. El oso simboliza fuerza y abundancia; mientras que el madroño —arbusto que se da principalmente en la zona mediterránea— representa los frutos y los terrenos obtenidos en la época medieval.
Letrero del Tío Pepe
El letrero fue instalado en plena Puerta del Sol, sobre el antiguo Hotel París, en 1935. Aunque se encuentra en el corazón de Madrid, la figura que se aprecia en él es marcadamente andaluza: una botella de vino con sombrero cordobés, chaquetita roja y una guitarra, acompañada de la frase “Sol de Andalucía embotellado”.
Sin embargo, esta instalación sufrió un revés debido a la normativa sobre letreros y rótulos en edificios del centro de Madrid, que busca proteger no solo la estética, sino también el patrimonio histórico de la ciudad. Por ello, en 2011 fue retirado. Además, el edificio fue adquirido por la empresa Apple, que tampoco quería el letrero en ese lugar.
En 2014, por clamor popular, el cartel volvió a Sol, ahora ubicado frente al gran reloj de la Casa de Correos.
Plaza Mayor
Es una de las plazas más elegantes de España y uno de los puntos de mayor interés de Madrid. Data de 1619 y actualmente es un lugar de encuentro en el centro de la ciudad: allí se celebran festivales, ferias, procesiones y mercadillos navideños. Además, es un espacio ideal para pasear con niños y niñas, disfrutar de restaurantes y terrazas y degustar el mejor bocadillo de calamares de la ciudad.
Letrero de Schweppes

Quien visita la Gran Vía suele quedar fascinado con este letrero situado sobre el Edificio Carrión. Muchas de las mejores fotos de esta calle se toman con este luminoso de fondo, tanto de día como de noche.
Fue instalado en 1933 y, al cumplir 90 años, se renovaron las letras para recuperar la tipografía original de los años treinta.
Este gigante de 37 metros de altura y 104 tubos de neón desafió las normativas sobre contaminación lumínica que imperan en la ciudad, al ser considerado de alto valor histórico y cultural.
La fuente de Cibeles

“La Cibeles es fuente y diosa madre”, así reza una de las explicaciones que pueden encontrarse en el Palacio de Cibeles, uno de los edificios que rodean a esta imponente diosa romana, representada en su carro tirado por leones.
La fuente fue inaugurada en 1782 y es una auténtica belleza que invita a detenerse para admirarla y fotografiarla. Actualmente, es un lugar estratégico para actividades culturales y celebraciones, como las del equipo de futbol el Real Madrid, que, cada vez que gana un título, escoge ese escenario para celebrar con su fanaticada.
La puerta de Alcalá
¿Quién no ha cantado el estribillo “Mírala, mírala, mírala, la Puerta de Alcalá”? Este tema, interpretado por los reconocidos artistas Ana Belén y Víctor Manuel, hizo que todo aquel que visitara Madrid quisiera conocer esta joya arquitectónica inaugurada en 1778.

Y así, entre plazas llenas de vida, letreros que iluminan la memoria colectiva y monumentos que han sido testigos del paso del tiempo, Madrid se reafirma como una ciudad que no solo se visita, sino que se reconoce. Porque no es solo la capital de España: es escenario, es tradición, es modernidad y es encuentro.
Y cuando la recorres, entiendes que no basta con verla en películas, postales o fotografías… hay que caminarla, sentirla y dejar que también forme parte de tu propia historia.

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