San Salvador de Jujuy tiene un nuevo tesoro para atraer visitantes nacionales y extranjeros, el Centro Cultural Lola Mora. Se trata de un espacio donde convergen la historia de una artista visionaria y adelantada a su época, muestras de su arte y una propuesta arquitectónica en armonía con la naturaleza.

El centro rinde homenaje a una de las artistas plásticas más extraordinarias de América Latina, aunque es desconocida para muchos en la región. Aquí se exhiben algunas de las esculturas más emblemáticas de Lola Mora, considerada la primera escultora de América Latina.

Sin embargo, visitar este lugar es mucho más que recorrer un museo. El complejo, diseñado por el estudio del arquitecto César Pelli (sí, el mismo de las Torres Petronas, en Kuala Lumpur, y la Torre de Cristal, en Madrid, entre otras), fue concebido como una obra de arte en sí misma. Su arquitectura se integra armoniosamente con el paisaje jujeño y ofrece vistas privilegiadas de todo el entorno.
Es inevitable destacar que la estructura del edificio imita una de las herramientas que Mora usaba para tallar sus obras, el cincel, y así se puede apreciar en una de las salas del centro, dedicadas al proceso de construcción de la estructura que lo alberga.
Lola Mora, una mujer adelantada a su tiempo

Hablar de Lola Mora es hablar de valentía, innovación y ruptura de esquemas. Nacida en noviembre de 1867, se destacó en un espacio que estaba vedado para las mujeres de su época.
Siendo muy joven viajó a Europa a completar su formación artística, gracias a una beca que obtuvo del gobierno argentino durante dos años. En ese momento las mujeres prácticamente no tenían presencia en profesiones artísticas de gran escala, pero ella desafió prejuicios y barreras sociales para convertirse en una escultora reconocida dentro y fuera de Argentina.
El propio Centro Cultural destaca en toda su narrativa que Lola Mora alcanzó relevancia nacional e internacional, pese a las limitaciones que imponía el contexto histórico a las mujeres de su generación, convirtiéndose en una figura que abrió el espacio público a futuras artistas.
Su visión artística también la llevó a interesarse por áreas poco comunes para una mujer de su tiempo, como el urbanismo y la minería, pues ella trabajaba obras de gran escala que luego se exhibirían frente al Congreso, parques y casas históricas y no se conformaba con trabajar sus obras, sino que se involucraba en la búsqueda de los materiales.

Entre sus obras más conocidas está la Fuente de las Nereidas, creada originalmente para la Plaza de Mayo, pero cuyos desnudos hicieron que fuera trasladada a otra zona.
Otras obras monumentales de su autoría son un conjunto denominado Alegorías, diseñadas originalmente para el Congreso de la Nación Argentina. Se trata de seis obras: Progreso, Justicia, Libertad, Paz, Trabajo y Audacia. Estas obras se exhiben hoy en el Centro Cultural Lola Mora.
Además de exponer la obra de esta artista, este Centro Cultural Lola Mora ofrece a los turistas y locales actividades educativas, venta de productos alegóricos de la artista y autóctonos de la zona, así como un recorrido por jardines y senderos que generan una experiencia memorable para quienes buscan una conexión con la cultura y la naturaleza.
Gastronomía con vistas privilegiadas

Otro de los grandes atractivos del complejo es su restaurante, que va más allá de la típica cafetería de un museo. Allí es posible disfrutar desde un café hasta una propuesta gastronómica más elaborada, todo en un ambiente elegante y relajado.
Las guías del recorrido admiten que quienes ya conocen el centro, vuelven incluso solo para tener una comida romántica o entre amigos, porque la oferta del lugar es de alta calidad, amplia y con unas vistas que enamoran a todo el que lo conoce.
Para quien llega a Jujuy en busca de experiencias memorables, el Centro Cultural Lola Mora ofrece una combinación difícil de igualar: arte, patrimonio, arquitectura contemporánea y una propuesta culinaria capaz de complementar una jornada perfecta.

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