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Salinas Grandes, una maravilla y ejemplo de cooperativismo en Jujuy, Argentina

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Vivo a nivel del mar, con el calor húmedo del Caribe. Así que llegar dos días antes a Tilcara, que está sobre los 2,200 metros sobre el nivel del mar (msnm), pasar por Maimará y seguir subiendo hasta la Huacalera, sobre los 2,600 msnm, me fue preparando para lo que vendría después. Camino a Salinas Grandes, subimos en una especie de zigzag por la Cuesta de Lipán y llegamos cerca de los 4,200 metros de altura. Allí hicimos una parada.

Luego el autobús tomó una bajada y el camino se abrió a un paisaje blanco interminable. Eran las Salinas Grandes y su nombre cobró todo el sentido. Es un salar de más de 200 kilómetros cuadrados que traspasa la frontera de la provincia de Jujuy y llega hasta la vecina provincia de Salta. Es uno de los salares más grandes de Suramérica.

La gran extensión blanca, solo se corta por sus canaletas de agua que reflejan el azul del cielo. La mirada se pierde en ese horizonte blanco que casi se siente irreal. Además de lo impresionantes que son las salinas en sí mismas, sorprende el dato que nos ofreció el guía: Salinas Grandes son un sistema cooperativo del que viven decenas de familias de pueblos originarios de la zona, principalmente los kolla.

Se organizan en cooperativas que gestionan la extración y comercialización de la sal, así como el flujo turístico en el lugar.

Domir en medio de la sal

En medio del salar, se encuentra un hotel tipo glamping con seis domos blancos como habitaciones y uno central que es un restaurante y zona de descanso. Se llama Pristine Camps y es un campamento de lujo, con cocina del más alto nivel, con productos locales, cultivados por las mismas familias que gestionan el salar.

Platos como la humita, que es una preparación a base de maíz, que muchas veces se acompaña con carne, son de las comidas ancestrales que se pueden probar allí.

Nuestros guías nos explicaron que una de las experiencias más memorables que se pueden vivir allí es pasar una noche «sin luna», porque las estrellas te servirán como techo. Las noches de luna llena no serían tan agradables para quienes no prefieren la luz para dormir, pues la luz de la luna rebotaría en el blanco de la sal, provocando mucha luminosidad e impidiendo ver las estrellas.

Naivi Frías / Párate ahí tours

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