Cada 6 de junio celebramos el Día Mundial de la Solidaridad Digital, una efeméride joven, data del 2023, pero crucial para el futuro de los viajes, sobre todo de los viajes con propósito y compromiso.
En un mundo hiperconectado, esta fecha nos invita a reflexionar sobre cómo la tecnología no debe ser un privilegio que aísle o cree brechas, sino que sea un puente democrático y humano que garantice que nadie se quede atrás, esto incluye, por supuesto, el mundo del turismo.
Durante mucho tiempo, la falta de accesibilidad ha limitado a millones de personas a viajar y otros más arrojados los ha obligado a enfrentarse a una odisea de imprevistos: un mapa que no comprenden, un menú que es indescifrable o unos escalones con los cuales no contábamos ¡y zass! se va la magia, se dificulta el viaje.
Al celebrar otro año más el Día Mundial de la Solidaridad Digital, queremos poner el foco en el Turismo Inteligente, pues la verdad es que la tecnología se ha convertido en un silencioso aliado para personas con algún tipo de discapacidad. Al eliminar las barreras físicas, cognitivas y de idioma, la digitalización permite que más personas viajen a su propio ritmo, con tranquilidad y autonomía.
Aquí algunas aplicaciones y herramientas que están posibilitando viajar de forma accesible y empática.
Mapas colaborativos.
La esencia de la solidaridad digital es la colaboración comunitaria. Para quien viaja en silla de ruedas, con movilidad reducida o empujando un carrito de bebé, el viaje puede que no resulte tan atractivo a la hora de armarlo. Por eso aplicaciones como Wheelmap (Mapa de ruedas) se ha convertido en un compañero para personas con movilidad reducida.
Esta aplicación es el mejor ejemplo de solidaridad digital ya que funciona como un mapa colaborativo, donde cualquier persona puede calificar espacios, ayudando a otros a encontrar lugares accesibles. Está disponible en más de 180 países.
Google Maps es sin dudas una de las herramientas más usadas por el viajero. En esta app al activar la opción «Accesible para sillas de ruedas», en los ajustes de transporte público, el algoritmo diseña itinerarios que priorizan estaciones de metro con ascensores y andenes nivelados, garantizando un trayecto sin tropiezos ni sobresaltos.
Ojos digitales.
Viajar es impregnarse de estímulos visuales. Es por esta razón que debemos destacar una herramienta que mejora el desplazamiento y la autonomía de las personas con discapacidad visual, es el aplicación Lazarillo, el cual funciona por mensaje de voz en tiempo real.
Mientras caminas, Lazarillo te dirá los lugares de interés que hay alrededor, así como calles, avenidas, intersecciones y zonas de mucho tránsito.
Admito que solo con el nombre de la siguiente app me emocioné: Be My Eyes (Sé mis ojos). Esta plataforma es el top de la solidaridad digital.
La aplicación conecta, a través de videollamada, a personas con visión reducida con personas videntes (todos voluntarios), para que la ayuden con cosas cotidianas como leer una receta o saber los ingredientes de un producto y en casos de viajes descifrar un cartel o decirle en qué calle se encuentran.
Funciona 24 horas, al llamar el usuario, el voluntario que se encuentre libre le responderá en su idioma.
¿Adiós a la Torre de Babel?
El miedo a no entender el idioma del país que se visita es una de las mayores trabas para explorar otras culturas. Las aplicaciones han reducido ese temor, porque, ¿quién que haya viajado no ha usado alguna vez el traductor de Google? Y es que esta aplicación revolucionó el turismo, tanto que ha animado a personas a viajar a lugares impensables, solo porque puede apuntar con la cámara del móvil y saber qué hay en el menú o sencillamente escribir “Estoy perdido, ¿puedes ayudarme?»
Otro traductor que está teniendo muchos adeptos es DeepL porque quienes lo utilizan defienden el hecho de que sus traducciones son mas humanas y menos robotizadas.
Cultura compartida
La solidaridad digital destierra los formatos rígidos y excluyentes, es por eso que el código QR, actualmente es una llave universal. Muchos lugares eliminan aparatos, menús, flyers y lo sustituyen por el escaneo del código accediendo de esa manera a guías con subtitulación para personas sordas, audio descripciones para personas con discapacidad visual, o guías en «lectura fácil» para personas con discapacidad cognitiva.
El destino final: Un turismo que nos une
El turismo inteligente nos demuestra que la verdadera innovación de un destino no se mide por cuantos turistas llegan en un año o la velocidad de conexión de sus espacios con wifi, sino por su capacidad de acoger a todos los seres humanos por igual.
Porque el placer de viajar el mundo es un derecho universal, el bienestar que proporciona un viaje es un derecho fundamental, y hoy, gracias a la solidaridad tecnológica, estamos logrando que más personas disfruten plenamente, sin prisas y sin barreras.
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