Paseo gastronómico por Perú, un recorrido amplio y sabroso

El X Congreso Internacional de Profesionales y Periodistas del Turismo fue la excusa perfecta para reunir a personas de más de 8 países de Latinoamérica, en la ciudad de Lima, Perú, bajo el lema “Lima, capital gastronómica de América: Futuro de los tours gastronómicos sostenibles y sustentables”.

El Patronato Gastronómico de Perú estuvo en la coordinación de nuestra visita a diferentes lugares de Lima y fue de gran ayuda para poder tener, no solo la atención de primera mano de cada una de las autoridades, sino también las informaciones requeridas de los sitios, la historia, la tradición, su gente, pero sobre todo de su gastronomía, tema que nos había llevado hasta allí.

Es por eso que en este post haremos un paseo por algunas de las comidas que pudimos probar y que nos dejaron con la sensación de que Perú es destino suculento y sabroso para visitar. Comencemos…

He comido el ceviche en diferentes partes de mundo, en mi país inclusive, pero no niego que tenía el deseo de comerlo en la casa, en Perú. Se hizo realidad a lo largo de todo nuestro viaje, pues degustamos de él muchas veces y sinceramente nunca nos decepcionó.

Fue en el restaurante Challwa, en la Provincia Constitucional del Callao, que probé por primera vez comida típica peruana, el ají gallina, por ejemplo. Esta crema deliciosa hecha a base de ajíes y pollo mechado, es acompañada generalmente de arroz o papas. Dentro del menú también estuvo la causa de pulpa de cangrejo cuyos ingredientes principales son las papas, el ají amarillo y la pulpa de cangrejo.

Disfrutamos del guiso seco limeño con poroto, hecho a base de carne (puede ser de pollo o cabra) y porotos, esos que para algunos países le llaman frejoles, otros frijoles, otros tantos lo llaman caraotas y que nosotros dominicanos le llamamos habichuelas. El condimento principal del seco con poroto, es el culantro o cilantro como también lo conocemos.

Este menú anterior fue acompañado de mazamorra morada, postre donde la base es el maíz morado que se cultiva especialmente en los Andes peruano; también hubo leche asada que vendría siendo el quesillo que conocemos por estos lares.

Tuvimos la oportunidad de visitar un lugar icónico en Callao, pues data de 1907 y actualmente sigue siendo espacio obligado de grandes personalidades del mundo del arte y la política, es el restaurante bar Rovira. Aquí degustamos el pejerrey, sanchwich hecho del pescado del mismo nombre, con mucha cebolla morada, como me gusta, y que hice acompañar de café e Inca Kola, refresco marca país de Perú.

Pero  también dimos cuenta de comida callejera, esa que es sumamente económica y variada. Fue en las calles de Callao que comimos unas ricas empanadas de yuca y las bombitas de camote (batata).

Los famosos picarones, ¡por fin los comí! en una feria en Pachacámac, distrito de Lima. Esta fritura, que es dulce, está hecha a base de zapallo (auyama), harina y camote. En esa misma feria conocimos el anticucho (¡uy qué rico se veía eso!), carne ensartada en forma de pincho.

Y fue frente a la iglesia de San Pedro en Caleta de Carquín, distritro de Huara, departamento de Lima, que probamos el rico charquicán de anchovetas.

El charquicán no es más que un guiso hecho a base de cebolla, ajíes y papas al que luego le incorporan la anchoveta. Este pescado que tiene un secado ancestral , se pone al sol solo con sal, es parte esencial de la dieta de las personas que pueblan la costa de Perú.

La técnica utilizada para el secado de la anchoveta está considerada patrimonio cultural de Perú desde 2016, por el conjunto de conocimientos ancestrales sostenido por años y el aprovechamiento de los recursos medioambientales

Tan pronto dije visitaríamos Cusco, un par de personas me dijeron que tenía que comer cuy, por ser una deliciosa carne asada y muy nutritiva. Admito que no pude ingerirla cuando vi que era un roedor aquel animal, aunque, a decir de mis compañeros y amigas, tiene un sabor muy rico.

No es al azar que la gastronomía peruana se ha posicionado como una de las mejores en el mundo. Tienen tantos platos como días tiene el año. Han sabido mezclar su ascendencia indígena y española y siguen sin temor a continuar mezclándose con otras culturas, como por ejemplo la asiática.

Fue también de la mano del Patronato Gastronómico de Perú que conocimos los chifas, restaurantes donde sirven la comida que surge de la mezcla de la gastronomía peruana con países como japón, corea, china, entre otros.

Damos fe y testimonio de que en Perú se come bien y bueno. Si vas no te resistas, aunque después de verla y olerla no creo te resistas.

Vale la alegría viajar

@Viajera Segura/ @parateahitours

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